Hola. Me llamo Irving Guevara Sampayo. Soy Ingeniero en Informática egresado de UPIICSA del IPN, y Licenciado en Actuación egresado de la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBA. Así se han dado las cosas en mí.
He decidido comenzar a escribir este blog para dar forma a mis ideas y como manera de desahogar estos pensamientos que a veces me nublan.
Últimamente he estado buscando trabajo y he buscado y he buscado, la dificultad es la obvia, no soy lo suficiente ingeniero ni lo suficiente actor, ni lo suficiente nada; estoy en una clase de limbo. He rezado, me he hecho sanaciones, he buscado cambiar de mentalidad, me he desesperado, me he frustrado, me he enojado, y he pasado por demás estados de la depresión, incertidumbre y optimismo que en este punto me encuentro en medio de la nada. Pero, ¿cuál es el problema?
Así las cosas, así he crecido, eso estudié y bien o mal es lo que soy como todos. La reflexión de esta semana va en el no encasillar a las personas, que es algo que he aprendido en estos cambios que he tenido, en estos caminos que he explorado.
Me he encontrado con compañeros actores egresados de la misma escuela vestido de “godinez”, ¡dios mío! que horror. No he podido evitar sentirme juzgado por esas personas que se llaman libres de espíritu por no trabajar siendo artista en un país donde los espacios estan reservados para unos pocos, las oportunidades de trabajo son escasas y mal pagadas. Creo que la visión de mis compañeros ha sido un tanto cuadrada. Si, soy artista, soy actor, hago teatro, pero también soy muchas cosas más. Puedo decir orgulloso, que estudié actuación porque es algo que me apasiona sin que la frase “no soy bueno en las matemáticas” salga de mis labios.
Me he encontrado, también, a mis compañeros de la ingeniería y es “padre” verlos ya que ellos más allá de juzgarme me preguntan cómo me ha ido, que hay de nuevo en lo que hago e intentan entender el por qué de mi decisión.
Estoy orgulloso de ser lo que soy, y en este punto de mi vida he vivido lo suficiente como para poder decir las cosas que quiero y las qe definitivamente no quiero, he aprendido a discernirlas y alejarme de ellas; ya no me interesa quedar bien con nadie, no me interesa ser amigo de todos y si hay personas que me juzguen por hacer lo que hago lo respiro, confío en que lo que hago es lo que necesito, confío en el aprendizaje que obtendré de ello y sigo caminando.
“No hay caminos hechos para nadie” dice Casona, y así lo creo. Soy un hombre en esta ciudad buscando su lugar en el mundo. Lo único que puedo hacer es seguir caminando, entregarme en lo que hago y confiar que encontraré mi tierra prometida.